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Sala de Arte Rupestre | Ayto. de Castell de Castells
965 51 80 67 - Carrer Major, 13 - 03793 Castell de Castells castelldecastells@castelldecastells.es

      Sala de Arte Rupestre

      El 17 de noviembre del 2000 el Ayuntamiento de Castell de Castells y la Diputación Provincial de Alicante firmaron un convenio de colaboración para dotar al primero de un montaje que tratara el Arte Macroesquemático y de una exposición para dar a conocer la Colección Etnográfica del municipio. La sede museística resultante de ese Convenio se inauguró el 14 de abril del corriente por el ilustrísimo. Sr. Presidente de la Diputación y la Sra. Alcaldesa de Castell de Castells, culminando entonces un proceso que se inició en 1980 cuando miembros del Centre d’Estudis Contestans y el Profesor Dr. Mauro Hernández Pérez descubrieron e iniciaron los estudios de las magníficas pinturas de Pía de Petracos.

      Hace 8000 años llegaron a estas tierras occidentales gentes procedentes del Mediterráneo, que traían consigo el conocimiento del cultivo de cereales, la domesticación de animales, la práctica de la alfarería y nuevas técnicas para el trabajo de la piedra pulimentada y la elaboración de objetos de hueso. Pero sobretodo importaban un nuevo sistema de vida y todo un conjunto de creencias. Con este hecho se inicia el Neolítico en la vertiente oriental de la Península Ibérica, proceso que culminará con la plena implantación de la agricultura y la ganadería y el desarrollo de la vida sedentaria.

      En el Pla de Petracos, sito en el municipio Castell de Castells, se encuentra ubicado uno de los santuarios neolíticos más importantes de la Península Ibérica. Se adscriben al Arte Macroesquemático y son un ejemplo significativo de las creencias que tenían aquellos que traían consigo un nuevo sistema de vida basado en la práctica de la agricultura y la ganadería, donde los valores como la fecundidad y fertilidad, el ciclo agrícola, o los vínculos sociales tendrían un especial protagonismo. Es por ello que la figura humana se convierte en elemento esenciales el caso del Orante, figura antropomorfa con los brazos extendidos, que ocupa un lugar central en sus paredes. Además el yacimiento contiene un ciervo que formaría parte de una escena de caza de Arte Levantino.

      La protección del yacimiento, la mejora de los accesos y la divulgación de las pinturas fueron los primeros objetivos a cubrir por parte de la Diputación Provincial mediante la colaboración entre el Museo Arqueológico Provincial (MARQ) y el Área de Arquitectura de la Diputación Provincial. Una primera fase se cubrió en 1998 con la clara intención de poner en valor todo el contenido del santuario del pía de Petracos, conjunto reconocido como Bien de Interés Cultural y, como todo el Arte Rupestre del Arco Mediterráneo, como Patrimonio de la Humanidad. Entonces se dotó al enclave de un vallado nuevo y de una plataforma para la observación de las pinturas; se mejoraron los accesos y se dispusieron paneles explicativos para que todos los visitantes pudieran comprender la importancia de estas manifestaciones prehistóricas y para hacerlos participes de la necesidad de proteger todo este legado para el disfrute de las generaciones futuras.

      Ya entonces se era consciente con la necesidad de completar las acciones desarrolladas en el paraje de Pla de Petracos con el montaje de un centro que permitiera preparar o completar la visita al yacimiento. Su ubicación en el mismo municipio de Castell de Castells, pese a no resultar inmediata al yacimiento, era del todo adecuada por cuanto que contribuía a reforzar las posibilidades de turismo local que de por sí ofrecía el término municipal. Se guardaba la intención de que los vecinos de Castell de Castells fueran los primeros beneficiarios de esa acción que no buscaba otra intención que la de proteger y dar a conocer con medios de vanguardia la importancia de un Patrimonio único.

      En ese marco era idóneo proponer también la exhibición de la Colección Etnográfica que habían aportado los vecinos, con la que se iba a explicar muchas de las particularidades de la cultura de la montaña alicantina, ya que el municipio de Castell de Castells, en pleno corazón de la Marina Alta, está dotado de un importante legado etnológico, con abundantes testimonios de la vida tradicional. De esta forma, la exhibición en sala y la visita al yacimiento, apoyada por una visión general del pueblo, de su historia y de su cultura, iban a conformar un conjunto único.

      Para alojar a la futura Exposición de Arte Rupestre y de la Colección Etnográfica se escogió una antigua casa propiedad de una familia destacada de la localidad. La restauración de la casa, a cargo de la Diputación Provincial, ha supuesto en sí misma el rescate y muestra de una parte de las formas de vida en una sociedad agraria, sirviendo para conocer un eslabón importante de la historia de Castell de Castells y en general de los pueblos del interior de la montaña alicantina.

      Ahora la Sala de la Colección Etnográfica aprovecha los restos de una vivienda tradicional dispuestos en la planta baja de la nueva sede del Ayuntamiento de Castell de Castells. Ahí se recrean los espacios domésticos, un dormitorio, una cocina y su hogar, los almacenes y los pesebres. Para la exposición de los contenidos vinculados a las actividades agrícolas se exponen objetos debidamente restaurados en el MARQ y una interesante colección fotográfica recopilada de los fondos privados cedidos por los vecinos de Castell de Castells.

      El contenido de la exposición hace alusión a la trilogía de cultivos esenciales en una economía de autoconsumo de la agricultura tradicional mediterránea: trigo, aceite y vino, y su relación con la vida cotidiana del pueblo. Para ello ha sido necesario un extenso trabajo de documentación de la cultura popular en Castell de Castells, que ha incluido un programa de recogida de materiales cedidos por sus vecinos y selección de material gráfico.

      En la Entrada de carruajes se han seleccionado treinta fotografías escogidas entre más de un centenar, una mesa de picar almendras, una representación de distintos instrumentos musicales y un panel donde se explica la importancia de la banda de música, cuyos orígenes se remontan a 1921, y de su escuela, integrada por cincuenta músicos y una importante actividad docente.

      En el cuarto-habitación se ha recreado un dormitorio con todo su ajuar. En el interior de la cocina podemos encontrar útiles propios de este espacio, morteros, ollas y una muestra de cerámica procedente principalmente de Orba, Agost y Callosa d’Ensarriá. El comedor por ser un espacio polivalente está lleno de materiales diversos propios de las actividades cotidianas femeninas y algunas referidas al mundo infantil, entre ellas destaca una máquina de coser, instrumentos para el fuego, candiles, una mesa, barxes o pequeños bolsos realizados en palma con sus agujas correspondientes de costura y algunos juguetes.

      La bodega ha quedado intacta después de la rehabilitación y permite ver una forma de almacenamiento típica por medio de un banco de obra con tinajas incrustadas. En esta sala encontramos distintos elementos relacionados con la elaboración del vino, el cultivo de la oliva y la fabricación de aceite. Otro espacio que prácticamente ha quedado intacto han sido las cuadras y pesebres. En él se han dispuesto materiales relacionados con el transporte agrícola y distintos aperos.

      Todo este recorrido, como en la planta superior, no ha querido plantearse como un espacio inmóvil donde el visitante es mero observador y a veces lector incansable, sino que se establezca una vía de comunicación entre éste, los objetos y la propia historia del pueblo. Esto ha sido posible con la incorporación de un audio que recoge una parte de la historia oral de Castell de Castells. La protagonista, una mujer, recuerda las formas de vida tradicionales y aquellos momentos de crisis que han marcado la historia de Castell de Castells y su desarrollo.

      Para la Sala de Arte Rupestre se reserva una parte de la primera planta y la totalidad de la parte superior del edificio. La que queda en la primera planta actúa como recibidor del visitante y tiene como misión introducir a éste en el mundo del Arte Rupestre y del Arte Macroesquemático, para una gran mayoría desconocido, a través de la visualización de los motivos más representativos de estas manifestación característica del norte de la provincia de Alicante y un audiovisual donde se explica su génesis y descubrimiento en estas tierras. Para ello se dispone de la reproducción de nueve calcos con figuras antropomorfas y serpentiformes y tres fotografías de cerámicas con decoración impresa cardial, sobre paneles, acompañándose de cartelas explicativas donde se menciona su localización y tamaño natural. El objetivo es que el visitante atraviese esta sala como un umbral donde se proporcionan los datos para la comprensión de lo que le esperaba un poco más arriba, pero sin desvelar parte del misterio.

      En la planta superior se han adecuado dos espacios, uno previo donde se encuentra ubicado un audiovisual que muestra al visitante el trayecto propio de la difusión del Neolítico desde el Próximo Oriente y uno más grande y espectacular donde se proyecta sobre una sugestiva estructura un audiovisual dedicado exclusivamente al significado que sugieren las pinturas del Pla de Petracos, como lo que fue: un santuario, un lugar de encuentro y de culto.

      Este audiovisual esta planteado como un gigantesco teatro que utiliza como medio de comunicación imágenes, símbolos y frases representativas, emblemas que vinculan los motivos de Arte Macroesquemático con su significado. El teatro, el mundo de las sombras y la tecnología audiovisual y cinematográfica confluyen generando distintos registros de imágenes que actúan de forma simultánea, generando múltiples canales de información y permitiendo la interacción entre el visitante, la imagen y el sonido. El montaje de las Salas de Castell de Castells ha tratado de sorprender y emocionar, el formato audiovisual, ha permitido abordar aspectos desde un punto de vista conceptual, dejando la parte explicativa a los paneles, donde el visitante busca, si lo desea, una explicación más detallada y extensa.

      Nada de eso hubiera podido hacerse sin la colaboración de un buen número de profesionales, entre los que es obligado destacar a Joan Bohé y a su equipo y a Tono Lledó, Esperanza Ivorra y Mar Echegoyen. Y nada hubiera tenido sentido sin la colaboración y el entusiasmo de los vecinos de Castell de Castells, quienes ahora disponen de una exposición de vanguardia que, bien cuidada, podrá constituir todo un referente de los grandes valores culturales del municipio, a la vez que servir de reclamo para que, respetándolos, todos los conozcan.

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